…Sensación comprometida (o amor)…

Noviembre 18, 2008 at 12:31 am (...sobre el amor y otras cuestiones...) (, , , )

Decidí llamarla diente de león, porque volaba más que andaba. Quería evitar los romanticismos típicos de una sensación como aquella y me separé de los libros de Benedetti desordenados sobre mi mesa, eludí también los cuatro arpegios que tan buenos resultados me habían dado en el pasado y simplemente sentí sentirla.

No pensaba caer en los clásicos desayunos en la cama, los detalles tan manidos de abrirle la puerta o ayudarla a saltar un charco para evitar que se mojara el pie de su vestido. Borré todas las canciones de amor de la biblioteca de mi ordenador, me prometí no soltar ni un solo “te quiero” y me esforzaba casi por no rozarla. Quería que aquello fuera especial.

Al cabo de unos días…me dejó.

Y es normal, porque soy idiota, porque tengo un cerebro en el corazón y un congelador en la cabeza. Y así me va, en el amor, que no llamo amor sino sensación comprometida, en el trabajo, en el que la pasión me parece una vía hacia el error. Y en la amistad. Mis amigos jamás entendieron la manera que tenía de amarles, desde la distancia y el silencio, nunca hicieron nada por comprender que les quería como se debe querer, sin fuegos artificiales ni gastos extra, sino con la sobriedad que un sentimiento tan comprometido se merece. Jamás les llamaba, porque una vez leí que la inducción a la creencia en un sujeto de un interés excesivo puede llevar a un sentimiento de poder y una consecuente pérdida de afecto por desgaste. Un buen libro, lo escribió un Doctor, Doctor Wellheiss creo que se llamaba, una eminencia en sociología y doctor en ciencias humanas por la Universidad Alemana, fundador de la teoría de separación de los cuerpos emocionados en 1875. Murió solo tras un largo alcoholismo. Muy dignamente.

Pero por más que intento hacerme comprender más me hundo en el desánimo de que este mundo no está a la altura de mis convicciones en lo referente a las emociones. Para que besar si un silencio está plagado de matices. Para que hacer apología de la preocupación cuando alguien que te quiere sabe que estas pensando en él. ¿Para qué tanto desgaste?. Nos necesitamos porque nos hacemos necesitar, nos embelesamos en la propaganda de que no podemos sobrevivir sin este o aquel. Y no es verdad. Yo estoy feliz tal y como estoy. Mi casa, mis libros, mi música, mi, mi, yo. Yo, en mi mismo, soy un conglomerado de células…realmente me sobra compañía conmigo mismo. Es más, incluso estas palabras que han de ser leídas por alguien en alguna parte, sobran, porque pueden parecer que tiro un cabo para ser rescatado de una tormenta que no existe…así que…seguiré en mi silencio repleto de sonidos…

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…mierda de post, pero quería hablar…

Noviembre 4, 2008 at 11:12 pm (...sobre el amor y otras cuestiones...)

Bien es sabido que la vida no es del todo justa, entendiendo por justicia, simplemente, sin darle más vueltas, que a los que se merecen el bien, ya sea por ignorancia, por sus actos desinteresados, o por moverse llanamente por amor en oferta, les ocurran cosas buenas, y entendiendo cosas buenas, también de manera simple, que puedan evitar lo más posible el llanto por desgracias que les desgarren.

Pero bien es sabido, entendiendo lo entendido por justo y bueno lo ya dicho, que esta vida no es así. Y la mayoría de las veces me esquiva esa realidad, o me pasa de largo mientras converso por el móvil, o se me topa delante mientras pienso en no pisar aquella mierda de perro. Pero hoy no.

Lloro agua, mezclada con miles de pequeñas cositas que un biólogo no dudaría en apuntar al instante. Lloro hoy por ti y por ti, aunque no creáis que debiera hacer eso por nadie, ya que nadie lo ha pedido. Pero lloro gratis, aprovecha la oferta, lloro agua de luna, agua congelada, lloro por que es agua lo que lloro, por que lo blando gana a lo duro, por que el agua quita cualquier mancha, lloro por que de agua son los besos y los besos de agua quitan todas las manchas.

Pero me deshidrato y sonrío al mismo tiempo, es de esas mezclas perfectas, como un sandwich mixto, donde el jamón no es nada sin el queso, y viceversa. Sonrío mientras lloro para que las gotas de agua tarden más en caer por mi barbilla y se diviertan surcando la comisura de piel que crea mi boca extendida, bien es sabido (de nuevo) que una lagrima que se ha divertido no es la misma que salió de un lacrimal por motivos contrarios.

Hoy me emocionan las papeleras, las verdades de las gentes, me emocionan sus desnudos y sus poses, me emocionan las emociones a flor de piel, una señora que corre por que se le escapa la guagua, la última sonrisa antes de una pequeña despedida de unas cuantas horas. Me emociona un anuncio de televisión que no me creo, pero que me quiero creer. Me emociona querer emocionarme, como si el cable que une mi corazón, mis vísceras, las palmas de mis manos, mi mente y los ojos, se lubricara con las primeras gotas del invierno haciéndome encantadoramente bucólico.

El mundo no es justo, que va, dista mucho de serlo, quizá eso haga que yo pueda emocionarme, que pueda inundarme de indignación y motivarme a cambiar algo,…que el mundo sea injusto y las vidas de hermosos seres sean desgraciadas, puede que me haga moverme y crear…pero, …

preferiría estar quieto…

sería más justo

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