…esfuerzos…

Un Rey estaba tan aburrido que mandó organizar un certamen para que lo entretuviesen. Adoraba a los artistas de circo y dijo que se presentaran de todo su reino los mejores malabaristas que existieran, quería ser sorprendido y dejar de estar tan aburrido.
La velada en cuestión estuvo plagada de malabaristas increíbles que jugaban con tres, cuatro, cinco y seis bolas, haciendo el pino, de espaldas, de frente, con los ojos vendados, con malabares ardiendo en fuegos…pero el Rey ya había visto todo eso alguna vez.
Hasta que apareció un joven que hizo malabares frente al Rey con veinte guisantes. El Rey quedó extasiado, excitado y maravillado.
-¡Bravo!, ¡bravo! (mientras aplaudía como un poseso). Eres el mejor malabarista del mundo, que premien a este hombre con 4 carretas llenas de guisantes.
…y es que…hay esfuerzos que no sirven para nada…
…el lo dijo mejor…
Te espero cuando la noche se haga día,
suspiros de esperanzas ya perdidas.
No creo que vengas, lo sé,
sé que no vendrás.
Sé que la distancia te hiere,
sé que las noches son más frías,
Sé que ya no estás.
Creo saber todo de ti.
Sé que el día de pronto se te hace noche:
sé que sueñas con mi amor, pero no lo dices,
sé que soy un idiota al esperarte,
Pues sé que no vendrás.
Te espero cuando miremos al cielo de noche:
tu allá, yo aquí, añorando aquellos días
en los que un beso marcó la despedida,
Quizás por el resto de nuestras vidas.
Es triste hablar así.
Cuando el día se me hace de noche,
Y la Luna oculta ese sol tan radiante.
Me siento sólo, lo sé,
nunca supe de nada tanto en mi vida,
solo sé que me encuentro muy sólo,
y que no estoy allí.
Mis disculpas por sentir así,
nunca mi intención ha sido ofenderte.
Nunca soñé con quererte,
ni con sentirme así.
Mi aire se acaba como agua en el desierto.
Mi vida se acorta pues no te llevo dentro.
Mi esperanza de vivir eres tu,
y no estoy allí.
¿Por qué no estoy allí?, te preguntarás,
¿Por qué no he tomado ese bus que me llevaría a ti?
Porque el mundo que llevo aquí no me permite estar allí.
Porque todas las noches me torturo pensando en ti.
¿Por qué no solo me olvido de ti?
¿Por qué no vivo solo así?
¿Por qué no solo….
M. Benedetti