…Una de tango…

enero 27, 2010 at 10:05 pm (Uncategorized)

Caí allí por casualidad, ni siquiera me gustaba el Tango, ni siquiera me dejaba de gustar, pero entré por una mezcla de aburrimiento, necesidad de compañía y providencia, que se yo, pero el caso es que bajé las escaleras del aterciopelado antro y me uní a la nube de humo que nos convertía a todos en fantasmas lo suficientemente difuminados como para pasar inadvertidos.

En la zona de baile habían cuatro o cinco parejas, dedicadas a la dulce batalla pactada de dimes y diretes corporales, sin apartar la vista cada uno de su pareja, sin apartar su frente, ni su pecho, y les envidié, aunque fuera por disfrutar del tacto de alguien mientras te mira.

Me senté rápido y sin dedicarme demasiado a escoger el lugar, quizá elegí el peor de los asientos para disfrutar del baile, pero tampoco era mi intención, como ya he dicho, el Tango no es algo que me haga entrar en ningún sitio, ni salir de el. Pedí una cerveza y encendí un cigarro. Casi estaba a punto de reír en voz alta por la similitud de mi realidad con la de cualquier relato trasnochado estilo años veinte cuando, en uno de esos giros que las parejas se regalaban, la nube de humo se movió lo suficiente como para alcanzar a ver el otro lado del bar. Y allí estaba ella.

No voy a describirla, por que no se puede describir lo indescriptible.

No se si fueron treinta segundos o treinta minutos, pero me descubrí con la vista desenfocada, la boca abierta y el cigarro quemándome los dedos, ella no tardó en darse cuenta de mi acoso ocular, pero no debo tener, todavía, la suficiente cara de violador, porque, más lejos de dedicarme una de esas caras que las mujeres me dedican, avanzó su mentón como diciéndome algo…aquí debería explicar mi incapacidad para lo social, mi nulo entendimiento de los códigos humanos, y mucho menos de los nocturnos, de mi total estupidez a la hora de ligar y de mi escasa verborrea, pero no quiero quedar mal, así que, dejé que pasaran los segundos, yo imité su gesto como si de un chimpancé se tratara, y ella sonrió y repitió el gesto, o supongo que repitió el gesto, yo, todavía, estoy en esa sonrisa que acabó de disipar el humo del local. Entendí, tras algo de observación del entorno, que ese gesto era una invitación, un “sacame a bailar”, ya que era lo que todos hacían allí, toda esa gente estaba allí para bailar…ella quería que la sacara a flotar juntos en una nube, ojo contra ojo, pecho contra pecho, frente contra frente y yo…no sabía bailar, mucho menos tango.

Me fui.

Me fui calle abajo, chaqueta en mano y sin pagar la copa, me fui dándome cabezazos con la palma de la mano, me fui pero me quedé allí, me quedé en su mentón, me quedé en su sonrisa, me quedé en el tango que baile a diez metros de la mujer de mi vida.

Suena el despertador y abro los ojos haciéndome el que no ha soñado con ella, busco la rutina haciéndome el que no piensa en ella a cada segundo, me visto para ir a ninguna parte como si alguien me esperara, porque me es muy triste reconocer que no hay nadie esperando por mi y que huí de la mujer de mi vida mientras me invitaba a volar.

Compro el periódico sin intención de leerlo, lo pongo bajo el brazo y escojo una de las transversales de la Calle Mayor que tanto me gusta recorrer, elijo hoy una que siempre me brinda algo de banda sonora, porque la música de anoche es lo único que tengo de la mujer de anoche, así que eso convierte a esa música, en la música de mi vida. A los cuarenta pasos y doce giros mentales escucho, tres plantas sobre mi, el sonido de un bandoneón, que en ese momento llamaba “instrumento parecido al acordeón que escuché la noche en que vi a la mujer de mi vida, me invitó a acercarme y yo escapé como un imbécil”, me quedé estatua con la mirada hacia lo alto, con una expresión como de “Dios, sal de ahí, deja de reírte de mi”, hasta que entendí que no podía ser, porque Dios no tiene sentido del humor. Busqué el portal más cercano a la música, drogado por la convicción de que tras la puerta del sonido estaría ella. Preguntaba como un loco si ese era el piso de la música, hasta que un “es en el de abajo” me llenó de absurda esperanza, toqué, me abrieron sin preguntar, subí, entré y ahí estaba la música, ahí estaban las parejas, ahí estaba el baile, el ambiente menos encantador, menos ahumado, menos real, pero sin ella, fue como ver una película con las luces encendidas y encima,…solo.

– Vienes a apuntarte?, me dijo la chica de la mesa.

– ¿A clase?, respondí con una inusitada velocidad.

– ..claro…

– …eh, no, si, no se,…quería informarme.

– Si esperas diez minutos puedes hablar con el profesor.

– Vale.

Y me senté, dejándome llevar por el sonido del bandoneón y con un ataque de ansiedad y otro de absurdo cada tres por dos.

A los diez minutos salió un grupo de hombres y mujeres de una de las habitaciones, hablaron con la chica del escritorio y se fueron, escuché unos pasos por el pasillo y apareció el profesor.

– Así que quieres bailar tango.

– Si. (ya había tomado la decisión en la espera y en la desesperación)

– ¿por qué quieres bailar tango?

– …por que…me gusta. (Mentí)

– no…dime, por que quieres bailar tango.

– …bueno…me…hay…

– una mina…

Y le conté la historia, se la conté como si fuera un cura, se la conté como si le importara, se la conté mientras me sentía felizmente ridículo.

Él suspiro al tiempo que sonreía, sacó de manera ritual su caja de tabaco y su mechero, y lo encendió como cogiendo carrerilla.

– ¿Sabes?, (me dijo), yo amo el fútbol, lo adoro, pero no puedo ver los partidos los Domingos, tengo clases de nueve a nueve y me es imposible, así que…los grabo, por las noches llego a casa y los pongo, me preparo la cena, me tomo unas cervezas y grito, me muerdo las uñas de los nervios, puteo con el referee y canto los goles como si me fuera la vida en ello…pero…eso ya fue, me sigues?, el partido,…está grabado…

Me quedé unos segundos o unos minutos intentando asimilar que me habían dado la respuesta al sentido de la vida.

– Vos querés aprender a bailar tango por algo que ya fue. (Y añadió) En dos semanas estas bailando.

Esa misma noche me adentré en el humo y bailé el peor mejor tango con mi mujer de la sonrisa.

Anuncios

6 comentarios

  1. J.D.Sánchez said,

    Imagino que te lo han dicho muchas veces, escribes de putísima madre. Me encanta este post 🙂

    Lo mismo no sabes muy bien quién soy – obvio – Me llamo Juan Díaz y en YouTube te dejaba comentarios con el nick Tepindro – qué viejos tiempos aquellos -. Siempre he admirado tu forma de ver la realidad, lo reconozco abiertamente.

    Me gustaría, si no es molestia, leer este post en cafeynoche.com, mi podcast. Por supuesto, te citaría, ya que respeto mucho los trabajos de otras personas. ¿Me dejarías hacerlo? Me haría ilusión, la verdad.

    Un abrazo y cuídate mucho 🙂

  2. Anónimo said,

    Una tarde lluviosa…
    Cuando era pequeña, recuerdo entre mis juguetes,especialmente a una muñeca que era de mi tamaño,parecía una niña más a mi lado.Un día comencé a aburrirme de ella pero duró muy poco el aburrimiento ya que me permitió desmontarla en tantas partes y crear tantas historias.Sin que suene a la niña del exorcista ni a una pequeña psicótica, llegué a jugar al fútbol con su cabeza, a utilizar su tronco de maniquí,a pintar con sus brazos a utilizar de red su peloy así…
    Hoy en esta tarde de invierno… en la que me siento melancólica y también un poco sola… me has hecho recordar… … … lo felices que nos podemos hacer… … … sumando las partes de nuestra vida y limpiando nuestros engranajes (hablo por mí , que seguro están algo oxidados).acabo de borrar este texto le he dado a la tecla suprimir,lo he vuelto a escribir .Suena música de fondo ,desconozco el ritmo,… espero seguir el baile

  3. J.D.Sánchez said,

    Hola 🙂

    Perdona por ser tan desastre. Grabé el programa en el que metí este relato tuyo

    http://cafeynoche.blogspot.com/2010/02/cafe-y-noche-34-tango-y-radio.html

    Espero que lo disfrutes.

    Un abrazo y gracias!

  4. El tango es cosa de hombres said,

    Qué lástima que hayas pensado que Dios se rie de ti…

  5. Anónimo said,

    las palabras conforman la realidad pero no lo son.alej.jodorows.(sólo palabras…en sms, en tv,en rt,etc…)

  6. Café y noche #34 – Tango y radio - | Cafe y Noche said,

    […] “Una de tango” […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: